Nuestro cliente, fotógrafo profesional, nos llamó para que le realizáramos el logotipo para sus nuevos talleres de fotografía, pero nos topamos con un problema común para todos aquellos que emprenden un nuevo negocio… ¿qué nombre le pongo a mi marca?
El naming, ese gran desconocido
Al contarnos la dificultad que le suponía dar con un nombre atractivo, le ofrecimos nuestro servicio de creación de naming, un trabajo que la mayoría de clientes desconocen que realizamos.
En cliente quería desmarcarse con un nombre memorable, alejado de estereotipos y que a su vez fuera descriptivo con el servicio que ofrecía.
En nuestra primera labor de estudio de la competencia, nos encontramos con una alta concentración de fotógrafos, algunos de renombre, dedicados a impartir talleres en la misma zona, lo cual nos obligaba a diferenciarnos aún más con un nombre creativo.

Pusimos nuestra creatividad en marcha para dar con un nombre distintivo que identificara los servicios de nuestro cliente. Así surgió Faula, un nombre que evoca, de forma directa, los dos valores fundamentales que representa: la fotografía, a través de la inicial «F», y la docencia, con la palabra «Aula». Además, es una palabra sencilla, fácil de memorizar y con una bonita sonoridad (se asemeja fónicamente a la palabra «fábula»). Recalcamos que en la mayoría de las veces, en esta aparente sencillez, existe detrás un laborioso proceso de síntesis.
Es recomendable, siempre que sea posible, realizar el registro de la marca a través de una empresa de Patentes y Marcas, que además de asesorarnos, van vigilar tu marca para que quede bien protegida y evitar problemas legales. Este registro en muchas ocasiones puede convierte en un auténtico trastorno, tanto para los creativos como para los clientes, dada la inmensa cantidad de marcas creadas y el problema que conlleva enfrentarte a marcas ya registradas con similitudes en su contenido y forma… pero esto, creo, es historia para otro post.

Dándole forma a la marca
Con el visto bueno del nombre Faula, pasamos a la fase de la creación de su identidad gráfica. Buscábamos una imagen que transmitiera los conceptos de aprendizaje y experiencia bajo un prisma de actualidad.
Consideramos que al tratarse de un logotipo que iba a representar un servicio de formación en un área muy técnica, debía de trasmitir valores sólidos como profesionalidad y confianza, por lo que vimos importante darle a la imagen un aspecto sobrio.
Apostamos por un diseño de líneas definidas y en blancos y negros. Para ello creamos el contorno de una placa fotográfica como la utilizada en los antiguos bancos ópticos o cámaras de fuelle. Con este elemento tan característico de la fotografía profesional, quisimos plasmar la idea de «experiencia», como uno de los atributos de la marca.
El dibujo de la placa fotográfica, se convierte además en elemento principal de la composición del logotipo, que actúa a modo de espacio o aula. El nombre de la marca, junto a la leyenda «Aulas de Fotografía», queda integrado en su interior, con una tipográfica dinámica y de rasgos modernos que le aporta ese carácter de actualidad e innovación.
Todo este conjunto de elementos visuales son los que contribuyen a darle identidad y atractivo a la marca, quedando plasmados todos los valores intrínsecos que se querían transmitir.
